La BIBLIOTECA POPULAR CONSTANCIO C. VIGIL, hoy es una organización recuperada gracias a la persistente lucha de vecinxs, asociadxs, ex alumnxs y ex directivxs. Después de 35 años de impunidad, indiferencia y vaciamiento cultural cometido por el gobierno de facto cívico-militar, se ha logrado la recuperación de la personería jurídica original y la devolución de su edificio sede.

Habiendo normalizado el funcionamiento institucional, estamos retomando las actividades que desarrollaba la entidad, adecuándolas a las nuevas realidades sociales, culturales, económicas y tecnológicas.

Hasta la fecha hemos realizado todas estas actividades:

  • Más de 100 funciones teatrales y musicales gratuitas en nuestro Teatro.
  • Más de 200 eventos culturales como ferias, presentaciones, festivales, peñas, milongas, etc.
  • Recuperamos 35.000 libros del acervo bibliográfico de la entidad e incorporamos más de 5.000 obras nuevas.
  • Logramos el apoyo de más de 5.000 nuevos asociadxs.
  • Incorporamos 30 talleres educativos y culturales con la asistencia de más de 700 alumnos de distintas edades.
  • Sostuvimos el Apoyo Escolar gratuito al que concurren cerca 200 niñxs y jóvenes por año.
  • Brindamos asesoramiento jurídico y gratuito a la comunidad.
  • Mantuvimos el compromiso de la Biblioteca como Sitio de Memoria, mediante el programa de recorridos guiados, declarado de interés Municipal, que ya lleva más de 150 recorridos realizados para escuelas y público en general.

 

 

La Vigil

Para comprender el surgimiento de La Vigil tenemos que remontarnos a los años 40, cuando la Rosario moderna solo se concentraba en el casco céntrico de la ciudad y los servicios esenciales no llegaban a los barrios marginados como la ancha zona sur de Tablada, barrio obrero por excelencia. En este injusto paisaje, se multiplicaban las asociaciones vecinales que intentaban canalizar preocupaciones cotidianas y mejorar las condiciones de vida de lxs rosarinxs.

En ese entonces, la mayoría de los clubes y organizaciones barriales se esforzaban por tener una biblioteca. Este también era el caso de la vecinal “Tablada y Villa Manuelita”, que abrió sus puertas en 1933 e inauguró una modesta biblioteca en 1944. El punto de inflexión se dará algunos años más tarde, con un grupo de jóvenes que se sumará a la vecinal en 1953, conformando una subcomisión de Biblioteca desde donde surgirán nuevas inquietudes y actividades socioculturales.

Este grupo de jóvenes del barrio tenían entre 15 y 20 años de edad y, en sintonía con las ganas de transformar la realidad, empezaron a moverse: atendían la biblioteca y brindaban apoyo escolar, proponían actividades para generar recursos propios, para la compra de libros, obras de títeres o de teatro. Básicamente, comenzaban a responder a las necesidades que el barrio requería: tanto a las materiales como a las culturales, comprendiendo que la satisfacción de ambas eran derechos de igual importancia.

Desde esta misma subcomisión también surgió la rifa de Vigil, siendo el recurso económico fundamental para la institución, ya que desde sus inicios le permitió un crecimiento acelerado. Así, en 1959, esta subcomisión de biblioteca había logrado un desarrollo superior al de la vecinal; y por decisión unánime de asamblea, en noviembre de ese año, se resuelve la separación de ambas organizaciones. Sobre esta asamblea circulaba de voz en voz que la misma había contado con el voto de un menor de edad, tan jóvenes eran que desconocían en profundidad las normativas y esas cuestiones enrevesadas, pero con mucha convicción en que nadie les iba a quitar el voto.

Para intentar transmitir el desarrollo que La Vigil significó para el barrio, la ciudad y la región, siempre resulta más fácil enumerar datos fácticos:

Durante la década del 60 se abrieron: el Jardín de infantes, el Servicio Bibliotecario, la Editorial, el Museo de Ciencias Naturales, el Observatorio Astronómico, la Universidad Popular, un Centro Recreativo, Cultural y Deportivo, la Caja de Ayuda Mutua, la Guardería y el Centro Materno Infantil.

Llegada la década del 70: el Instituto Secundario (1970) y la Escuela primaria (1972); ambos de carácter gratuito, mixto, laico y de doble escolaridad.

Al mismo tiempo se iban creando los departamentos de producción interna y externa: talleres de reparación de automotores, carpintería, herrería e imprenta.

En 1977 se contaba con 650 empleados, alrededor de 2.700 vendedores y cobradores de rifas, 3.000 alumnxs en escuelas formales y no formales, y aproximadamente 20.000 socixs. La Editorial Biblioteca a esta altura había editado más de 90 títulos y discografías. La política fue difundir, fortalecer y crear cultura de la ciudad y la región, de lo cercano, lo propio, lo nuestro.

Todas las actividades respondían a una necesidad del barrio: si no había jardín de infantes, La Vigil lo hacía, si no había escuela secundaria, también, y si querías mirar la luna, bastaba con subir al observatorio. Familias enteras participaban como voluntarias o bien trabajando como empleadxs en algunas de sus áreas, o asistiendo a los cursos de la Universidad Popular, o a sus escuelas, o al Centro Recreativo de Villa Gdor. Gálvez.

No hubo gerentes con sueldos millonarios, la gran suma de dinero que ese colectivo barrial producía, era devuelta en obras, actividades y servicios culturales, sociales, mutuales, deportivos. Es decir, una institución pujante, democrática y no lucrativa.

La obra pedagógica fue su proyecto más potente e inclusivo en el acceso a la calidad educativa, justamente esta educación de primer nivel, laica y para todxs, será algo que la institución debió pagar muy caro en los años venideros.

Entre 1974 y 1975, luego de la muerte de Perón, comienza a cambiar la economía del país. Las presiones de algunos sectores empresariales, produjeron períodos de desabastecimiento, lo que afectó la entrega de premios de la rifa y hacia 1975, el llamado “Rodrigazo” (por el nombre del Ministro de Economía Celestino Rodrigo) produce una devaluación devastadora. El precio de los automóviles, por ejemplo, alcanzó un aumento del 500% al 800% dependiendo de la marca, sumado a que las empresas no respetaron las compras pautadas solicitando, en muchos casos, el pago del aumento para la entrega de los vehículos (así lo registran notas internas y comunicaciones de La Vigil a los socixs). Por otra parte, la rifa era pagadera en cuotas y sus ingresos estaban congelados, (no se permite modificar su monto).

Esta situación provoca una crisis financiera que La Vigil va sorteando, mientras se buscan créditos a nivel nacional, que le fueron negados. Todas las articulaciones con otras instituciones crediticias y mutualistas caen por la crisis de la mano del poder adquisitivo de los trabajadores. Como toda organización social de base es reflejo de lo que los sectores medios y bajos de la sociedad padecen. También en estos años La Vigil recibe atentados por parte de la AAA (Alianza Anticomunista Argentina).

El camino para su destrucción estaba trazado, la excusa fue su situación económica, el motivo real fue político. La Vigil era un mal ejemplo de construcción colectiva, igualdad de oportunidades, accesibilidad a la cultura y educación popular, para los tiempos que se avecinaban: el golpe de estado genocida del 24 de marzo de 1976, autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.

Por la mañana del viernes 25 de febrero de 1977 gran cantidad de camiones del ejército y policía de la provincia rodearon el enorme edificio de Gaboto y Alem, comandados por el genocida Agustín Feced.

Se desplegaron por todas sus terrazas y accesos. Contaba una vecina y socia, “yo los veía desde mi casa, estaba lleno de soldados, todos armados. ¡Yo los veía!” refiriéndose a la terraza del 7º piso.

Aquel viernes, la toma de posesión de sus instalaciones estuvo a cargo del genocida Agustín Feced, secundado por personal de servicios de seguridad (policial y militar) y civiles profesionales (contadores, abogadxs y escribanxs). En breves semanas, supuestamente destinadas a regularizar los pasivos contables, finalmente se declaró la liquidación de su patrimonio; específicamente, el 15 de abril de 1977. Este cambio de carátula, de “normalización” a “liquidación”, fue el marco legal que habilitó su extinción material.

Sin embargo, fue una liquidación sin quiebra, ya que los bienes de La Vigil superaban ampliamente las deudas por premios, por eso se sostiene que la situación económica fue la excusa para su exterminio. La destrucción y desguace de los bienes muebles e inmuebles, fue completa.

El sistema escolar fue la única estructura que la intervención liquidadora sostuvo hasta su derivación al ámbito de la enseñanza pública provincial en 1981 bajo la denominación “Complejo Pedro de Vega”. No obstante y previamente, las escuelas en todos sus niveles también fueron mutiladas en sus destacados aspectos materiales y simbólicos, hasta entonces orientados a los sectores más vulnerables de la ciudad.

Sus valiosos bienes muebles e inmuebles y la integralidad de los innovadores proyectos colectivos sufrieron una amplia e inaudita variante destructiva: robos de todo tipo, despidos por decretos de seguridad, ventas de bienes a precios irrisorios, quema de libros y tantísimos desmanes que terminaron en 1995 con la venta del Centro recreativo de Villa Gdor. Gálvez de 34 hectáreas frente al Paraná y un supuesto robo de toda la documentación “delatora” de lo actuado por la intervención genocida.

Hacia 1984, con el retorno de la democracia, lxs ex miembrxs de la Comisión Directiva, ex alumnxs y vecinxs, conformaron la 1º Comisión por la Recuperación de La Vigil. Juntaron firmas, difundieron la historia, organizaron encuentros, mientras solicitaban audiencias al gobernador e intentaban trazar acciones y estrategias. Pero había dos grandes problemas: uno, que el procurador general de la provincia por aquellos años fue Emilio Maldonado Puig, integrante del grupo de civiles que participaron activamente en la intervención genocida; y otro, que no podían aún comprender qué había sucedido en profundidad.

Esta comisión duró aproximadamente hasta el año 1986, luego se diluyó debido a la falta de respuesta del arco político. Igualmente dejó un legado, ya que allí se trazaron los objetivos, que eran claros y concretos para La Vigil: recuperación de su personería jurídica original, recuperación de sus bienes muebles e inmuebles, investigación y determinación de los responsables de los hechos cometidos contra la institución.

El 11 de marzo del 2004, se realizó una asamblea de socixs y vecinxs en el Club Central Córdoba, que contó con la asistencia de 200 personas. La idea central era, nuevamente, recuperar la institución en base a los objetivos trazados en 1984.

La política de Derechos Humanos implementada por el Estado Nacional a partir del 2003 abrió la posibilidad cierta de la recuperación de La Vigil. El camino fue difícil, complejo, no se contaba con casos similares en los que basarse.

Hubo discusiones y rupturas, producto de diferentes posturas con respecto a la estrategia más conveniente para lograr los objetivos antes mencionados.

En julio del 2008 se recuperó la personería jurídica original y en 2012 se dio por terminada la intervención que duró (caso único) 35 años, constituyéndose en un caso único en la historia de las intervenciones iniciadas bajo la dictadura en nuestro país.

En diciembre del 2013, se recibió parte de los bienes muebles e inmuebles que la provincia había adquirido en 1981 en una dudosa compra a la intervención cívico militar. La entrega de los mismos se realizó de acuerdo a la Ley Provincial Nº 13.306, bajo la forma jurídica de donación, siendo aprobada por unanimidad tanto en la Cámara Diputados como en la de Senadores de nuestra provincia.

Los crímenes y delitos cometidos sobre las personas físicas (presidio y tortura de ex directivos), fueron juzgados dentro de la denominada causa Feced llI, en cuya sentencia (dictada en mayo de 2020), se condenó a prisión perpetua a sus principales responsables.http://bibliotecavigil.com.ar/sitio-de-memoria/

Los delitos económicos cometidos contra La Vigil en el marco de los crímenes de lesa humanidad, se encuentran en sumario de investigación de la Unidad Fiscal DDHH, donde la institución es querellante.

El 4 de septiembre del 2015, La Vigil fue señalizada como Sitio de Memoria, lo que compromete a toda la institución, aún más, en mantener vivo el relato y la reflexión sobre la historia reciente. http://bibliotecavigil.com.ar/sitio-de-memoria/

En estos pocos años de funcionamiento las actividades van creciendo y afianzando los lazos sociales con lxs vecinxs y demás instituciones del barrio. Vamos reparando y habilitando espacios del enorme edificio. Hoy funcionan alrededor de 30 talleres para socixs con la participación de 700 alumnxs niñxs, jóvenes y adultxs. Reabrimos el servicio bibliotecario e incorporamos de manera permanente material para la actualización de la Biblioteca Popular, donde también se desarrolla de manera gratuita Apoyo Escolar con una asistencia de 200 alumnxs de nivel primario y secundario.  Promovemos y difundimos las producciones artísticas locales de manera gratuita y abierta a la comunidad en la Sala “Saulo Benavente” de nuestro Teatro.  Relanzamos nuestro sello Editorial Biblioteca, recuperando las colecciones y sumando nuevos títulos. Volvió la histórica Rifa de La Vigil con grandes premios. Brindamos asesoramiento jurídico gratuito a la comunidad a través de convenio con la APDH. Realizamos recorridos guiados para escuelas y público en general para transmitir esta historia. https://bibliotecavigil.com.ar/recorridos-guiados-3/

Hoy, todos los apoyos que recibe La Vigil, desde lxs socixs, vecinxs, organizaciones sociales, artistas y personalidades, son los que sostienen su recuperación y continuidad.

Acercate, asociate y participá. La Vigil es cultura popular en movimiento.

 

 

.

.

.

 

 

 

Autoridades actuales

Comisión Directiva

– Presidente: Juan Manuel Prol (Asociado N.º 339)

– Vicepresidente: Corina Iocco (Asociada N.º 459)

– Secretario: Iván Ezequiel Cótica (Asociado N.º 85)

– Pro-secretaria: Luciana Militello (Asociada N.º 302)

– Secretaria de Actas: Natalia Carolina García (Asociada N.º 353)

– Tesorero: Roberto Víctor Frutos (Asociado N.º 284)

– Pro-tesorero: Roberto Fermín Ariotti (Asociado N.º 80)

– Vocal Suplente Primero: vacante por licencia

– Vocal Suplente Segunda: vacante por licencia

– Vocal Suplente Tercera: vacante por licencia

– Vocal Suplente Cuarta: vacante por renuncia

– Vocal Suplente Quinto: José Mario Tinelli (Asociado N.º 3)

– Vocal Suplente Sexta: Micaela Ana Pertuzzo (Asociada N.º 733)

– Vocal Suplente Séptimo: Patricio Juan Bordes (Asociado N.º 2101)

 

Órgano Fiscalizador

– Fiscal Titular Primera: Marianela Paula Goicoechea (Asociada N.º 255)

– Fiscal Titular Segundo: Damián Jesús Megido (Asociado N.º 59)

– Fiscal Titular Tercera: Virginia Hebe Macario (Asociada N.º 1665)

– Fiscal Suplente Primero: vacante por renuncia

– Fiscal Suplente Segunda: Daniela Carla Perfietto (Asociada N.º 338)

– Fiscal Suplente Tercera: Natalia Alejandra Yurquini (Asociada N.º 1954)

 

 

 

 

 

 

 

 

Articulación Institucional

Desde la reapertura de la Biblioteca, ha sido una prioridad conformar e integrar redes con otros actores del ámbito de la cultura, la educación, la economía social, etc., para establecer lazos de colaboración, afinidad y ayuda recíproca, compartiendo conocimientos, recursos y proyectos comunes. Así, desde el año 2014 la Institución volvió a formar parte de la Conabip (Comisión Nacional de bibliotecas Populares), de la Federación de Bibliotecas Populares de la Provincia de Santa Fe y de la Asociación de Bibliotecas Populares de Rosario. Además, se han establecido convenios con diferentes organismos del gobierno municipal, provincial, nacional, y con entidades de gestión privada, entre los cuales podemos nombrar:

– convenio con la Asociación Civil Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) para brindar asesoramiento legal a los asociados y la comunidad

– convenio marco de colaboración con el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe para la asignación de un empleado de dicho Ministerio al trabajo técnico en la Sala “Saulo Benavente”

– convenio específico con el Centro Municipal de Distrito Sur “Rosa Ziperovich” para el dictado de talleres municipales en la Institución

– convenio marco de colaboración recíproca con la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario para el relevamiento de la situación actual a nivel edilicio y la elaboración de proyectos de recuperación, remodelación y refuncionalización de espacios

– acta de compromiso con la Federación Argentina de Cartoneros y Recicladores para el procesamiento del papel de descarte generado por la Institución

–  convenio marco de colaboración recíproca y convenio específico con la Biblioteca Popular “Pocho Lepratti” para poder participar en la Radio FM “La Hormiga” con programación propia

– acuerdo de cooperación con el Club Atlético Central Córdoba para que los asociados de la Biblioteca accedan a descuentos en el uso del natatorio, y los asociados del club puedan utilizar el servicio de préstamo de libros a domicilio

– convenio marco con la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario para que estudiantes avanzados de la carrera asistan y asesoren a los talleristas a cargo del espacio de apoyo escolar de la Biblioteca

– convenio marco con la Universidad Nacional de Villa María para la colaboración e intercambio entre la editorial de dicha casa de estudios (Eduvim) y la Editorial Biblioteca

– convenio marco con la Asociación Civil con Personería Jurídica “Paseo Comercial San Martín Sur”, para que los asociados de la Biblioteca accedan a descuentos en los comercios del barrio.

– convenios con instituciones educativas de nivel secundario, terciario y universitario (EEM N.º 338 “Constancio C. Vigil”, EESOPI N.º 3125 “María Madre de la Civilización del Amor”, EESOPI N.º 8117 “Madre Cabrini”, ISET N.º 18 “20 de Junio”, ENS N.º 3 “Mariano Moreno”, ISP N.º 16 “Bernardo Houssay”, Facultades de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, Humanidades y Artes, y  Arquitectura de la UNR) para la realización de prácticas educativas y residencias